

Emprender el camino hacia la maternidad o paternidad a través de la gestación subrogada es una decisión profundamente personal, que despierta una mezcla de ilusión, ansiedad y esperanza. Muchas veces, quienes inician este recorrido lo hacen con el corazón lleno de sueños, pero con poca información concreta o con ideas idealizadas que no siempre reflejan la realidad del proceso.
La gestación subrogada no es solamente un acuerdo legal o un tratamiento médico. Es un proceso humano, complejo y emocional, donde intervienen múltiples factores: legales, médicos, éticos, culturales… y, sobre todo, vinculares. En el centro de esta experiencia están los futuros padres, por supuesto, pero también una mujer que decide poner su cuerpo y su tiempo al servicio de otro proyecto familiar. Esa relación, muchas veces olvidada o minimizada, puede transformarse en uno de los pilares más importantes del proceso.
Sin embargo, es común cometer que pueden afectar tanto el desarrollo del tratamiento como el bienestar emocional de todos los involucrados. Desde elegir mal una agencia, hasta tener expectativas poco realistas o no saber cómo comunicarse con la gestante, estos errores pueden evitarse si se los identifica a tiempo.
1.Empezar sin la información adecuada
Uno de los errores más frecuentes es lanzarse al proceso sin investigar en profundidad. Esto puede generar malentendidos con la agencia, con los tiempos o incluso con el país elegido.
¿Cómo evitarlo? Infórmate, compara opciones y asesórate legal y emocionalmente desde el principio.
2. Elegir una agencia solo por el presupuesto
Buscar lo más económico puede llevar a procesos mal acompañados o inseguros. Con falta de profesionalismo. Los valores no siempre son sinónimos de experiencia o transparencia.
¿Cómo evitarlo? Elegí una agencia transparente, con experiencia y acompañamiento integral (legal, médico y emocional).
3. Subestimar el vínculo emocional con la gestante
La relación con la mujer que llevará a tu hijo es uno de los aspectos más humanos del proceso. Ignorarla o dejarla solo en manos de la agencia puede generar tensiones o desconexiones innecesarias. No debes dejar de empatizar con la mujer que por medio del amor esta gestando a tu bebé y formando parte de tu gran sueño.
¿Cómo evitarlo? Establece desde el inicio una comunicación empática. Acordó el tipo de vínculo que ambas partes desean mantener y cultivo una relación basada en respeto y gratitud.
4. No cuidar el bienestar emocional durante el proceso
Tanto los padres intencionales como la gestante atraviesan emociones intensas: ansiedad, miedo, ilusión, incertidumbre. Es un proceso que muchas veces puede tornarse largo.
¿Cómo evitarlo? Incluir apoyo psicológico dentro del plan del proceso. Esto ayuda a gestionar expectativas y a transitar cada etapa con mayor contención. Esto se torna relevante e imprescindible para que ambas partes puedan contar con espacios de escucha y contención que le permita generar las herramientas necesarias, no solo para el proceso, si no también para si cotidianidad.
5. Idealizar el proceso y no prepararse para imprevistos
Todo proceso tiene altibajos. Idealizar puede llevar a decepciones. Esto no quiere decir que bajemos nuestras expectativas, sino mas bien conocer, informarnos para estar preparados para sobrellevar cualquier imprevisto que se presente en el proceso.
¿Cómo evitarlo? confía en vos, en la mujer gestante, en tu equipo médico y de profesionales, opta por una actitud realista y flexible, que te permita sobrellevar cada una de las etapas y adaptarte a los tiempos. Rodéate de profesionales que puedan contenerte ante cualquier situación, en este punto, es importante no olvidar que la mujer gestante también debe conocer en detalle cada uno de los procesos.